el derecho de autor y los cuentos de hadas

Carolina Botero

Erase una vez… una joven princesa, llena de virtudes y muy bella, que por algún motivo necesitaba ser salvada…, un caballero príncipe azul, corajudo y buen mozo, que estaba dispuesto a correr aventuras por estar con ella… el cuento describe la aventura, el romance y nos lleva al momento esperado en que los dos se casan y se pronuncia el “vivieron felices y comieron perdices”, FIN.

Qué detrás de los cuentos de hadas hay elementos narrativos irreductibles, más simples, es algo que ya había dicho Vladimir Propp [1], su análisis lo llevó a afirmar que hay elementos constantes en la narrativa de los cuentos populares y en su desagregación encuentra más de 30 de esos elementos que se conocen como “las funciones de Propp”, uno de ellos, el último, es la boda que sella el final feliz de las aventuras.

El “hasta que la muerte los separe” y la ilusión de vivir felices por siempre es el final feliz de los cuentos de hadas y frente a ese elemento constante no puedo dejar de pensar, particularmente como mujer, que desde pequeñas nos criamos esperando que efectivamente el matrimonio marca un final feliz. Sin embargo, la experiencia ya de los años, me obliga a formular nuevas preguntas ¿cuántos de nosotros encontramos al príncipe o princesa del cuento?, y si lo encontramos ¿cuántos de nosotros nos casamos con él/ella?, y si nos casamos ¿cuántos de nosotros vivimos felices comiendo perdices?, ¡sí! por rutas diversas a ésta muchos encontramos una vida feliz y satisfactoria similar o equivalente.

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el derecho de autor y los cuentos de hadas

un comentario a “el derecho de autor y los cuentos de hadas”

Los elementos constantes de los cuentos de hadas que promueven una determinada forma de vida y sus valores funcionan como plantilla que se repite en los diversos cuentos populares. Pero esa misma idea de una plantilla que puede soportar la argumentación para fin puede también ser transplantada como mecanismo de lectura de otras realidades, de otras actividades humanas. En gracia de discusión y como simple ejercicio intelectual les propongo que pensemos en las plantillas que justifican y promueven el concepto jurídico de derecho de autor.

Casi como una constante vemos como los creadores de todo tipo sueñan con firmar ese contrato que en el modelo de la industria creativa les dará la fama y fortuna, el final feliz de su propio cuento. Es cierto que algunos lo logran y son esos cuantos los que sí pueden decir que comen perdices por cuenta del derecho de autor. Sin embargo, lo que sabemos también es que en la vida real no todos somos príncipes y princesas, lo que sabemos es que muchos creadores no alcanzan el éxito por esa vía, lo que podemos afirmar también es que a muchos (que hoy somos cualquiera usted o yo, por ejemplo) ni siquiera nos interesa ser príncipes, princesas o creadores exitosos dentro de la industria.

Vivimos en un mundo que nos repite constantemente que el matrimonio es el camino, que la familia esta compuesta por un hombre y una mujer y que su fin es la procreación. También se nos afirma que sin el derecho de autor no habrá creatividad, que sin derecho de autor se acabarán muchos empleos, que sin derecho de autor no habrá respeto por las creaciones, que en lo que respecta al sector creador es el derecho de autor el que garantiza el final feliz.

Bueno, pues lo cierto es que hay muchas formas de vivir, algunos se casan otros no, no todas las familias tienen en su cabeza a un hombre y una mujer. Muchas familias tienen a la cabeza a una madre sola, cada vez más los hombres también asumen ese rol; otras se soportan en la abuela o en ella y en su hija madre de familia; tantas otras giran en torno a una pareja del mismo sexo. Tampoco es cierto que todas las uniones entre dos personas tengan como fin hoy la procreación. Poco a poco la realidad ha ido haciendo camino y aunque reconozcamos los beneficios y bondades del ideal, lo cierto es que hay otras formas de concebir a una familia hoy.

Así mismo siempre ha habido múltiples maneras de crear y muchas de ellas existen (ahora pero también antes) aún fuera del derecho de autor o en sus límites.

En las investigaciones de Joi Ito se muestra como los niños son creativos por naturaleza y lo hacen sin pensar en el derecho de autor [2], especialmente en los espacios en que explotan sus intereses, sus aficiones, sus personajes favoritos. Pero, también se ve en industrias como la moda[3] y la culinaria[4] que son cada día más creativas e incluso productivas. En el caso de la moda Johanna Blakley muestra como las cifras evidencian un crecimiento exponencial que contrasta con el estado crítico que autoproclama la industria creativa apoyada en el modelo legal de derecho de autor, como la música[5]. La literatura está llena ya de documentos que explican como comunidades como la del software libre o la que reivindica la idea de la cultura libre se soportan en esquemas de sostenibilidad y negocio que modifican la lógica del derecho de autor[6], de hecho han construido opciones jurídicas (licencias generales públicas y abiertas) que moldean esta legislación para servir otros fines.

Sería interesante pensar que podemos reducir los elementos recurrentes de estas experiencias y construir nuevos libretos que muestren nuevos modelos, sería interesante pensar que podemos abrir el abanico y ofrecer cuentos antagónicos. Me cautiva pensar que en derecho de autor podemos evidenciar al Shreck de los cuentos de hadas. Lo cierto es que en los casos que les acabo de describir, como otros tantos, hay un primer denominador común, un elemento recurrente: la falta de protección. Efectivamente, la protección que el derecho de autor privilegia, no se aplica por uno u otro motivo.

Si siguiéramos por esta ruta podríamos también listar otras actividades que dependen de formas “no proteccionistas” del derecho de autor es decir, se trata de actividades que normalmente estarían protegidas pero que la propia ley ha decidido autorizar por la importancia que tales usos tienen para la sociedad. Adicionalmente debemos decir que aunque no hay un ejercicio proteccionista del derecho de autor también sus actores forman parte de la economía.

Para ilustrar esta situación que les comento pensemos en instituciones como bibliotecas, proyectos periodísticos, o escuelas. Las bibliotecas, pues todavía entre nosotros el préstamo que las bibliotecas hacen a su público es una actividad libre y legal[7]. También es el caso de muchas de las actividades de los noticieros puesto que se soportan en la posibilidad de reproducir obras protegidas sin contraprestación económica y de hecho sus titulares son felices cuando esto sucede por el efecto publicidad y a pesar de la ausencia de pago económico, situación que también aparece autorizada por la ley[8]. Les propongo también que piensen en las escuelas o en general, las instituciones académicas que soportan su actividad de enseñanza/aprendizaje en mostrar y apoyar que sus estudiantes jueguen con contenido protegido, de nuevo, con la autorización expresa legal[9]. En estos casos se trata de usos que caen fuera de la protección legal porque la propia ley lo establece y también acá tenemos elementos recurrentes, el valor social de la excepción pero también el hecho de que ese uso aporta a la actividad económica que se da en esos contextos (aunque sea indirecta como promoción y formación de públicos consumidores, por ejemplo).

Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones implican un gran cambio en la plantilla del cuento del derecho de autor puesto que facilitan y potencian otros escenarios de creatividad, producción, difusión, acceso y, porque no, éxito, diversas a las que ofrece el ideal de la industria creativa. Internet visibiliza y difunde eso que antes ocurría en entornos locales y privados, lo hace público y así evidencia éxito en otras formas creativas que no están presentes en ese trillado libreto del derecho de autor que se me asemeja tanto a un cuento de hadas.

Al final lo que ha demostrado Internet es que creadores somos todos y que fuera del libreto se pueden comer perdices también. Apostar por un entorno pluricultural y multidiverso debería ser nuestra meta. Reconocer que hay un entorno creativo que se beneficia del derecho de autor y que debe desarrollarse pero que no es el único ni puede aplastar al resto aparece como una necesidad. Promover el no concentrarnos en una única forma de creatividad sino estar dispuestos a aceptar un contrato social (legal) que les de cabida a todas en forma creativa debería ser la constante.

Imaginen un entorno en el que se reconozcan las particularidades de la industria, de una cultura libre tecnológica, de comunidades ancestrales, de comunidades académicas, de colectivos urbanos… ¡Vaya reto el que tienen nuestros jueces y legisladores!

Notas

1- En 1928 Vladimir Propp escribió “La morfología del cuento” que fue traducida al inglés en 1950.
2- Ito, Misuko y otros, “Living and learning with New Media; Summary of Findings from the Digital Youth Project”, The John D. and Catherine T. MacArthur Foundation Reports on Digital Media and Learning, noviembre, 2008, puede descargarse desde http://digitalyouth.ischool.berkeley.edu/report
3- TED Talk de Johanna Blakley “Lessons from fashion ́s free culture”, 2010 que puede consultarse en http://www.ted.com/talks/johanna_blakley_lessons_from_fashion_s_free_culture.html
4- Fauchart, Emmanuelle y Von Hippel, Eric. “Norms-based intellectual property systems: the Case of French chefs”, MIT Sloan School of Management, Working Paper 4576-06, 2006. Puede consultarse en http://web.mit.edu/evhippel/www/papers/vonhippelfauchart2006.pdf
5- “IFPI Digital Music Report 2010, Music how, when, where you want it”, documento que puede consultarse en http://www.ifpi.org/content/library/DMR2010.pdf
6- Raymond, Eric. “La Catedral y el Bazar”, Última revisión de 1998, traducido por Soto Pérez José, se encuentra en http://www.sindominio.net/biblioweb-old/telematica/catedral.html
7- La mayoría de las legislaciones prevén excepciones para las bibliotecas que se refieren a copias para custodia o preservación y el propio préstamo, considerando que aunque son usos protegidos la actividad de la biblioteca es valiosa para la sociedad y por tanto no puede quedar sujeta a los poderes del titular del derecho de autor.
8- También en este caso es usual la presencia de excepciones legales de este tipo en las leyes locales.
9- Las excepciones legales para enseñanza son también una constante en las legislaciones de derecho de autor.

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