la provincia electronica chilena

Rafael Cheuquelaf Bradasic

Integrante del dúo LLUVIA ACIDA
Edición por Mika Martini para cultura.rwx
(Pueblo Nuevo Netlabel)

“Es una imagen residual, una proyección mental de tu Yo Digital”.

Eso es lo que le contestaba Morpheus a un sorprendido Neo en la película “The Matrix”, cuando el hacker que protagoniza esta historia se da cuenta de que su aspecto físico en el Ciberespacio era distinto al que tenía en el mundo “real”. Hoy en día la mayoría de las personas que se conecta diariamente a Internet manifiesta, en mayor o menor medida, conciente o inconcientemente, sus deseos de exaltar aspectos de su personalidad que en su vida cotidiana permanecen ahogados por los rigores de la cotidianeidad. Blogs, Fotologs, perfiles de Facebook y My Space, galerías de Flickr, cuentas en Twitter, son las herramientas de presentación y contacto con el resto de nuestros semejantes, en una época en que la tecnología ha superado en rapidez al propio razonamiento humano.
Y así como las personas buscan en estas herramientas multiplicar el alcance de sus pensamientos, los músicos también buscan en ellas una forma de crecer y eliminar a los intermediarios que históricamente han existido entre ellos y su potencial audiencia. En un país como Chile, desigual en todos los aspectos, tanto geográficos, políticos y económicos, los medios digitales ahora encarnan esa idea formulada por Paul Virilio hace más de dos décadas: “La Muerte de la Distancia”. La pregunta que quiero formular es: ¿Cómo se aplica esta idea en el ámbito de la Música Electrónica y Experimental creada fuera de Santiago – capital de Chile? Veamos.

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la provincia electrónica chilena

un comentario a “la provincia electrónica chilena”

Durante la mayor parte del siglo XX, cuando la música popular chilena se posiciona en el gusto masivo gracias a la radio y a los soportes fonográficos físicos, la Capital fue, sin contrapeso alguno, el centro de una industria musical que recibía el talento proveniente de la Provincia. Nombres como el de Violeta Parra, Víctor Jara, Patricio Manns, Los Jaivas, Los Ángeles Negros, Los Tres, Los Bunkers, entre muchos otros, son ejemplos de la dinámica clásica del artista que emigra de su localidad natal para alcanzar la difusión y figuración que ha asegurado su lugar en la posteridad. Es decir, estamos hablando de creadores que en algún momento de su vida provinciana fueron “receptores”, para después pasar a ocupar el lugar de “emisores”, en una clara inversión de papeles y, por que no decirlo, de cambio de “status”.

Lo anterior no puede entenderse sin tomar en cuenta la mentalidad imperante en la Provincia con respecto a Santiago. Todo parte del sentimiento de inferioridad del habitante del Campo con respecto al de la Ciudad, alimentado por estereotipos culturales incrustados en el inconsciente de una sociedad fuertemente centralizada, en un Chile en el que alguna vez se libraron guerras civiles entre federalistas y centralistas. Desde que existen medios de comunicación de alcance masivo, la Metrópoli ejerce una atracción sobre todo aquel que desea expandir sus oportunidades laborales y personales. Así hemos llegado a la situación actual en que un tercio de la población chilena vive en la capital y dispone, aunque de una manera inequitativa, de la mayor parte de los recursos materiales y servicios. No ha sido distinto en el caso de la Música. Hasta no hace mucho tiempo, solo la música tradicional del Valle Central era la reconocida como Música Chilena. Tan así, que en zonas tan lejanas y distintas a esa área geográfica como Aysén y Magallanes existen Clubes de Huasos y Campeonatos de Cueca, lo que da cuenta de una implantación de expresiones vistas como sinónimos de “Unidad Nacional” o “Chilenidad”.

¿Y que es la “Chilenidad” hoy en día? No pretendo contestar en este texto una pregunta así de compleja. El rumbo de esta reflexión me lleva hacia otro ámbito. Prosigo.

El auditor de provincia es, en su mayor parte, un receptor pasivo de la música proveniente de las radios satelitales. Pero una minoría creciente está buscando alternativas a través de Internet, descargando discos completos (legal o ilegalmente) que jamás llegarán a las disquerías locales o las parrillas radiales. Es que fuera de Santiago existen melómanos dedicados a su pasión de una forma que es difícil imaginar, sobre todo en ciudades portuarias como Valparaíso, Antofagasta, Concepción y Punta Arenas. Lugares que recibieron cargamentos de vinilos provenientes de los Estados Unidos y Europa. Los sucesores de esos coleccionistas “clásicos” son los que ahora que llenan sus iPod y reproductores de Mp3’s de música no proveniente de un lugar físico, sino del Ciberespacio mismo. Por otra parte, la industria discográfica no ha dejado de intentar extender su alcance territorial, abriendo sucursales de sus tiendas en las ciudades más grandes e insistiendo en el modelo de venta de discos.

¿Y los creadores regionales? Es frecuente en los músicos provincianos, tras el comienzo entusiasta y desinteresado, el germinar de un sentimiento de frustración, el pensar que están perdiendo su tiempo, que el éxito está en otro lugar, menos en el cual está viviendo. Repartidos entre folcloristas, rockeros, hip hoperos y otros subgrupos, luchan por darse a conocer a nivel local y nacional, emigrando muchos de ellos, por supuesto, a la Capital. De los que llegan allí, solo una minoría logra mantener su proyecto, siendo el resto tragado por la vorágine diaria o regresando a su región, sin muchas ganas de volver a componer su propia música. Otros simplemente se conformarán con ser aplaudidos por sus coterráneos, sin ambicionar difundir su obra más allá de sus fronteras. Pero esto está cambiando, lenta pero constantemente.

Es aquí donde me quiero centrar en el área de mi interés. La Música Electrónica y Experimental Chilena durante décadas fue un producto netamente capitalino, que emanaba de minorías “informadas” y con acceso directo a lo que ocurría en esta materia en el exterior. Desde la Academia surgieron reconocidos cultores de la Música Electroacústica como Juan Amenábar y José Vicente Asuar. Y la Música Popular local comienza a incorporar recursos electrónicos propios del Rock Progresivo y más tarde del New Wave y del Techno, encontrándose esta influencia en bandas de conocidas por el gran público como Los Jaivas, Los Prisioneros, Electrodomésticos y Aparato Raro y, así como en otras más insertas en el underground de principios de los años 90’s como Arteknnia y 2CV6. Y a continuación una oleada de sonidos inspirados en el fenómeno Rave, cuando este ya estaba dando sus últimos suspiros en Inglaterra y daba paso grandes eventos masivos como el Love Parade, centrándose en el baile y en lo sensorial por sobre los mensajes directos, de la mano de exponentes como el colectivo Barrakuda, Atom Heart y Plan V.

Desde la provincia, en algún momento alguien intentó dejar de ser un mero “receptor” y quiso ser “emisor” de este tipo de música. Entre los antecedentes de bandas tecnopop regionales con composiciones originales a principios de los 90’s podemos a citar a La Fuga (Punta Arenas) y Ladoscuro (Valdivia). El panorama comenzó a enriquecerse con la masificación de Internet, lo que posibilitó, primero un mayor conocimiento de lo que se estaba haciendo en Santiago en estilos como el minimal, el ambient y el industrial, incorporándose un mayor número de auditores que ya habían tenido acceso a revistas como “Música Marginal” y programas de radio como “La Alcantarilla Gaseosa” y “Perdidos en el Espacio”. El segundo paso fue la publicación de trabajos editados en provincia y su comentario por parte de medios tanto santiaguinos como de otras ciudades, como el caso de “FAXXION”, fanzine editado en Rancagua y que comentó los primeros trabajos del dúo magallánico Lluvia Ácida (formado en 1995 y vigente hasta el día de hoy) y que incluso editó un compilado de bandas chilenas y extranjeras. Sin duda otro paso importante fue la aparición del sitio web www.mp3palace, iniciativa del músico Miguel Barriga (Sexual Democracia) auspiciada por Entel y que constituyó una primera vitrina “virtual” de bandas provenientes de todo el país, ejemplo aplicado por otros sitios como www.mapochosputnik.cl, www.loqueescuchas.cl y www.bandasdechile.cl, entre otros.

Lo que ha determinado el mayor alcance de la electrónica regional es la aparición del concepto del “Netlabel”, entidad que distribuye su música en la mayoría de los casos de manera gratuita y en formato mp3. De entre los sellos “virtuales” chilenos, uno que ha destacado por incorporar en sus catálogos a músicos no santiaguinos ha sido PUEBLO NUEVO, publicando trabajos de Pirata (de Los Lagos, ganador del Premio Internacional “Qwartz” 2009), Insecto (La Serena), Javier Moraga y El Sueño de la Casa Propia (Valparaíso), Lluvia Acida y Polar y La Konsigna (Punta Arenas), entre otros.

También ha sido importante la realización de encuentros, como el ya histórico festival “Patagónica 2004”, organizado por Rodrigo Planella (Bagual) y que congregó en Coyhaique a músicos chilenos, latinoamericanos y europeos. En Punta Arenas, el dúo Lluvia Acida organizó por cuatro años consecutivos los encuentros denominados “Patagonia Electrónica”, que en sus ediciones de 2007 y 2008 contaron con la presencia de músicos santiaguinos. Y hasta el día de hoy es frecuente la realización de eventos de esta naturaleza en Valparaíso.

Hoy en día se ha llegado a una nueva fase, en que se han consolidado diversos “netlabels” o productoras regionales que funcionan tanto en forma autónoma como en alianza con sus colegas santiaguinos, como es el caso de EPA SONIDOS (Valparaíso), AMIGOS DE LA CONTAMINACION SONORA (Rancagua), HORRIBLE REGISTROS (Los Andes), HUMILDE RECORDS (La Serena), MODISMO (Santiago – Valparaíso), TIJERETA RECORDS (Coyhaique) EOLO (Punta Arenas), entre otros. Se han publicado productos resultantes de la colaboración con colegas santiaguinos, como los compilados “Austrofonías: Música Magallánica de Raíz Electrónica” (PUEBLO NUEVO – EOLO) y “Junta de Vecinos” (en PUEBLO NUEVO – EPA SONIDOS). Incluso netlabels de provincia han editado trabajos de santiaguinos, como es el caso de los dúos Genéricos (EPA SONIDOS) y Chiste (AMIGOS DE LA CONTAMINACION SONORA). Y en estos momentos el dúo Lluvia Ácida está preparando un disco que celebrará sus 15 años de historia, con remixes y colaboraciones que involucran a una veintena de músicos residentes en Chile, España y Estados Unidos (próximamente en PUEBLO NUEVO).

Todo lo anterior podría llevar a pensar que ya no existen diferencias entre el trabajar en provincia o en Santiago. En mi opinión no es así. Yo enfrento inconvenientes que para un colega capitalino podrían parecer absurdos, como la frágil conectividad de la Internet disponible en Punta Arenas, que no está conectada directamente al resto del país y que sufre reiterados cortes en su señal. O el poco acceso a las últimas novedades en materia de software y hardware para la creación musical. Los músicos electrónicos de provincia lidian con los clásicos problemas de convocatoria y difusión en sus propias ciudades, pero logran muchas veces el ser considerados en espacios como www.mus.cl, www.disorder.cl, www.paniko.cl y www.emol.cl o en el suplemento “Onda Corta” de el periódico “El Ciudadano”, que han mostrado disponibilidad de comentar propuestas musicales apartadas del pop y rock de vocación más comercial. Y eso es de gran ayuda a la hora de validar su propuesta en su propio lugar de residencia. Del tradicional desprecio central hacia los productos de provincia, se ha pasado a una mayor valoración hacia los aportes que están llegando de distintos puntos del territorio.

Hablando ya a título personal, a estas alturas me pregunto si mi “Yo Digital”, el del músico electrónico magallánico, es el mismo que el de mis colegas santiaguinos. En este momento creo que se parecen cada día más, pues compartimos un territorio común. Uno que no nos hace iguales, pero que nos permite encontrarnos y dialogar, tomando a la Música Electrónica y Experimental Chilena como un campo de posibilidad infinitas y no como un molde rígido facturado en Santiago, una ciudad grande, pero en definitiva “una” sola ciudad entre varias. Veamos que nos depara el futuro en este sentido. Yo estoy convencido que será cada vez más interesante.

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