Tagged: hardware hacking

Antes de contar más detalladamente lo que ví y oí en el Piksel, quisiera hacer una pequeña introducción a cómo terminé en el festival. En el 2006 me mudé a Buenos Aires. Durante un “período de adaptación”, viví con mi hermano menor, Mariano, programador y otrora estudiante de computación. Allí tuve mis primeros contactos con el software libre y usé Ubuntu por primera vez. Charlas trasnochadas sobre la importancia de usar tecnologías abiertas, crearon la simiente para mi posterior “conversión”. Dos años después (2008) me encuentro completamente enfrascado en la investigación y uso de las tecnologías abiertas. Fascinado por el boom alrededor de Arduino, visitando páginas, conociendo aplicaciones asociadas, me entero de que FRITZING, una plataforma open source, para el desarrollo de prototipos electrónicos (asociada fuertemente a Arduino), buscaba un arquitecto de software para sumarse al proyecto. Mi hermano vivía entonces en Bilbao. Le comento vía mail acerca de esta noticia y luego de algunas videoconferencias con el team Fritzing, mi hermano obtenía el puesto y se mudaba a Berlín. En noviembre de ese mismo año (2008), Mariano viajaba como representante del equipo a Bergen para presentar la aplicación en el Pikselfest 08. Así conocí la existencia del festival y lo que él me comentó de su experiencia generó un enorme deseo de estar ahí alguna vez. Dos años después se hacía real.

La sede del festival es una antigua fábrica de sardinas, transformada en un enorme centro cultural, a la orilla de uno de los puertos de Bergen. El Piksel es un espacio de encuentro muy fructífero, donde pude percibir la confluencia de personas de entre 40 y 60 años, de la corriente más ortodoxa y políticamente activa de la tecnología, con las nuevas generaciones de entre 20 y 40, tal vez algo más relajadas en cuanto al discurso, menos intransigentes, pero igual de comprometidas. Es emotivo e inspirador ver y escuchar a esos viejos punks europeos, editores de fanzines, protohackers, aún rabiosos y activos, los que que veinte años atrás abrieron el surco en la más absoluta soledad (Gisle Froysland, director del festival, entre ellos). Se dice que en sus principios (hace 10 años) el Pikselfest era radical en su propuesta y no permitía el uso de ningún tipo de aplicaciones privativas. El festival del que yo participé los encuentra más “abiertos” y tolerantes, lo que permite la convivencia de los más puristas y extremos artivistas tecnológicos con usuarios de Mac fascinados con herramientas como openFrameworks o superCollider.

La gran estrella del festival fue el livecoding, donde el programador, cuya imagen estaba otrora asociada a la de un geek enfrascado en su dormitorio en interminables sesiones de escritura de código, es ahora también un performer, que se encuentra de cara al público, más cerca de la figura del DJ que de la del cliché del nerd antisocial y sedentario. Si tengo que elegir la mejor performance del festival, sería Slub de Alex McLean y Dave Griffiths: sobre el escenario, ambos programaban en tiempo real en sus laptops lo que escuchábamos, mientras dos pantallas nos mostraban lo que iban escribiendo, creando esa extraña sensación de disfrutar de la receta y la comida al mismo tiempo. Lejos de generar una música abstracta e intelectual, el dúo hizo arder la pista de baile en una sesión memorable que me demostró que el código también puede hacerte transpirar, saltar y poner en circulación la sangre. Era igualmente fascinante ver como Griffiths arrastraba bloques de colores para crear las secuencias rítmicas y armónicas usando el atractivo entorno de programación que él mismo creó: Scheme Bricks. Lo mejor del festival, sin dudas.

Si hay que elegir la aplicación openSource más usada por los artistas que concurrieron al festival, ésta sería sin dudas Pure Data. Gran parte de los participantes presentaban performances o talleres asociados a esta herramienta ya clásica. Entre las presentaciones, se destacó “The Cartographer”, de Luca Carrubba y Oscar Martin Correa, que mientras en una pantalla nos mostraba diversas imágenes de la realidad palestina, en otra se visualizaba el desktop de Pure Data como un territorio virgen donde se trazaba un mapa y en éste un muro. El patch (nombre con el que se denomina a un archivo de Pure Data) ejecutaba los videos de la primera pantalla y al mismo tiempo era imagen y sentido, herramienta y obra. La obra de Luca tiene un fuerte contenido político. Siendo del sur de Italia, la afinidad cultural con un argentino era de esperar y pronto nos encontramos hablando de mil cosas, entre ellas de su paso por un pueblo de Palestina donde ayudó a instalar un hackerspace (con computadoras corriendo software libre) con servidor propio de internet.

En el territorio del hardware, Arduino sigue siendo la estrella. Pude participar de los talleres de construcción de minisintetizadores basados en esta popular plataforma, dictados por Gijs, un genio holandés del hardware hacking y el circuit bending a quien ya conocía por la red. La flexibilidad y apertura de Arduino permite que cada vez existan más y más aplicaciones. Entre ellas, otra que también se presentó en el Pikselfest fue Cheap, Fat & Open, un teclado sencillo totalmente open source. En la presentación surgieron algunas inquietudes que, creo, son comunes al open hardware. El precio de venta del kit de este teclado para ensamblar ronda los U$S 100, muy por encima de otros teclados sencillos producidos a escala masiva en China como el Monotron de Korg (que dicho sea de paso, liberó los esquemáticos del circuito). ¿Cómo puede insertarse entonces un hardware libre de producción a baja escala con un precio tan poco competitivo, dentro de un mercado donde lo que manda es el precio? El tiempo dirá si éste y otros proyectos (como el Meeblip) pueden sobrevivir. Dependerá en gran medida de la comunidad online que puedan generar, en desarrollos, extensiones y hacks de los propios usuarios… Espero poder adentrarme un poco más en la temática del hardware libre musical en futuras ediciones de la revista.

Otro placer que me deparó el Pikselfest, fue compartir la experiencia con mi amigo brasileño Cristiano Rosa (a.k.a. Panetone), compañero en la aventura del colectivo Sudamérica Experimental. Su performance con dispostivos electrónicos de fabricación propia, le dio un toque low-fi a las veladas a pura laptop.

Diez días después el Pikselfest quedaba atrás, junto con los maravillosos fiordos, los días cortos, las plazas y su extraña convivencia de palomas, cuervos y gaviotas, el antiquísimo barrio de madera de Bryggen, el pescado al desayuno (!) y tanto más. 26 horas y 4 aeropuertos me esperaban de regreso a Buenos Aires.

La edición completa del festival se puede ver en video en el canal del Pikselfest dentro de giss.tv (global internet streaming support).

<h1>Pikselfest. El festival noruego de artes electrónicas open source</h1>
<address>Jorge Crowe
</address>
En noviembre del 2010, tuve la posibilidad de participar del Festival <a href=”http://www.piksel.no/”>PIKSEL</a> “de arte electrónico y
libertad tecnológica”, el festival más conocido (y el único del que, al
menos yo, tengo noticias) dedicado exclusivamente a las aplicaciones
creativas de las tecnologías abiertas. El mismo tiene lugar en la
ciudad de <a href=”http://es.wikipedia.org/wiki/Bergen”>Bergen</a>, al
sudoeste del Noruega. Apenas 250.000 habitantes le alcanzan para ser la
segunda ciudad más grande del país después de su capital, Oslo. En esta
localidad, la “puerta de entrada a los fiordos”, se reúnen anualmente
unos 40 artistas y activistas de todo el mundo durante una semana de
performances, workshops, simposios y exhibiciones. Curiosamente todo
ésto sucede un poco de espaldas a la ciudad, que apenas se entera de su
existencia, en contraste con el reconocimiento que este festival tiene
en la comunidad de arte y tecnología mundial. El resultado es un
encuentro familiar con concurrencias que no superan las 200 personas,
donde casi todos se conocen (el Piksel es también conocido por la
“reincidencia” de sus participantes) y comparten casi todo el tiemo.
Estar alojados en el mismo pequeño y acogedor hotel, y compartir las
comidad en el <em>Pikselhut </em>(suerte de búnker y central de
operaciones del festival) colaboran con este ambiente de camaradería.
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<a href=”http://culturarwx.net/rwx0/rwx1_openhard.pdf”><img style=”border: 0px solid ; width: 389px; height: 243px;”
alt=”open hardware” src=”http://culturarwx.net/rwx1/rwx1_openhard.png”/></a><br />
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[Descargar pdf del <a href="http://culturarwx.net/rwx1/rwx1_openhard.pdf">artículo completo</a>]<br />

¿Podrías comentar brevemente tu formación/experiencia, y el momento en el que hacés el cruce arte-tecnología?

Soy licenciado en Artes Plásticas (egresado de la UNCuyo-Mendoza). Mi inclinación principal de los 20 a los 30 fue la pintura, con intermitentes resultados. Simultáneamente y desde muy chico, he construido juguetes y objetos con material descartado, a partir de juguetes rotos, etc. Desde el 2001 al 2007 una de mis principales fuentes de ingresos, fue fabricar juguetes (junto a Gabriela Simón bajo el nombre FARFALLONA). En 2006 me mudé a Buenos Aires y empecé a recolectar chatarra electrónica de la calle. Pronto sentí la necesidad de aprender más para sacar mejor provecho. Simultáneamente comencé a estudiar Teatro de objetos con Ana Alvarado (maestra absoluta), lo cual me abrió una enorme puerta creativa hacia lo performático asociado a las cosas que fabricaba. En el 2008, pude participar del MediaLab del CCEBA (coordinado por Emiliano Causa, otro gran maestro para mí), en el programa Interactivos de Fundación Telefónica y realicé un postgrado en Electrónica Aplicada al Arte en el IUNA que me dio las herramientas para empezar a caminar solo en el mundo de la Electrónica Analógica.
Otro momento muy inspirador fue conocer a Arcángel Constantini, quien me introdujo al mundo del Hardware Hacking, al que ya pertenecía de alguna manera, pero sin saberlo.

en tu producción personal, y también en relación a la enseñanza: ¿cómo se modifica tu rol de autor/docente, y consecuentemente el de los receptores/estudiantes a partir de “desmitificar” los procesos y los aparatos, en este caso para producir experiencias estéticas?

Lamentablemente no tengo una reflexión aguda sobre mis procesos. Diría que en simultáneo a la “desmitificación” de los dispositivos, se manifiesta una “remistificación”. La Magia, al revelarse, no muere sino que estalla en múltiples direcciones, revelando juegos y combinaciones que antes estaban ocultas. Y en el juego aparece el azar (si es que le dejamos espacio), lo no contemplado. Ese proceso de re-invención a partir de lo que ya existe es muy estimulante para mí. Al enseñar, trato simplemente de despertar la curiosidad innata y sacudir (si es que se encuentra adormecido) el deseo de fabricar cosas.

revisando algunas obras, y el blog, asocio algunas producciones con la cultura DJ y VJ, en las que la performance en vivo y el efecto son componentes estructurales a mi criterio. ¿cómo pensás, nuevamente, tu trabajo en ese sentido respecto de la producción de las máquinas y la enseñanza? ¿qué cambia, qué se mantiene?

A ver si entendí. Me interesa la cultura DJ en su origen. Admiro profundamente a las personas que obtienen el máximo provecho creativo de sus escasos recursos. Ahí entran los DJ que dieron origen al rap, valiéndose sólo de algunas pistas grabadas sobre las cuales los MCs tiraban los versos. También el Sound System jamaiquino, las rave autogestionadas, más actualmente la música de 8 bits (chiptune) y el circuit bending. Grupos de personas que transformaron dificultades y carencias en plataformas para la creación de nuevas corrientes artísticas.
Celebrar es un acto de libertad. Como con todo, el Orden se apropia y propone convenciones acerca de cómo hacerlo. Inventar nuevas maneras de danzar, nuevos ritmos y sonidos, con lo que tenemos a mano, con lo que ha sido desechado, con lo que nada vale, es tomar ese poder de regreso. “You gotta fight for your right to party” dicen los Beastie Boys ;)
Desde la docencia, mi propósito sería  incentivar a alguien a que haga lo que sueña con lo que tiene en su poder aquí y ahora, ayudarle a mirar con nuevos ojos lo que hay disponible a su alrededor aquí y ahora, antes de postergar ideas y proyectos hacia un futuro ideal, siempre lejano e improbable.

Presentás al Lab. del juguete como un espacio educativo y experimental con tecnologías de código abierto, y de hardware hacking. ¿podrías profundizar las diferencias o similitudes que ves en esa sutil diferencia (open hardware – hardware hacking o DIY)?

¡Claro! A pesar de las diferencias están profundamente relacionadas. El hardware hackeado o modificado suele ser privativo y cerrado, su funcionamiento se revela mediante la famosa “ingeniería inversa”. Partiendo del objeto hacia atrás, podemos develar algunos procesos de funcionamiento y desviarlos hacia nuevos propósitos. La electrónica DIY propone fabricar desde 0 circuitos que podamos luego asociar a dispositvos hackeados u otros elementos. Los componentes electrónicos, en su gran mayoría, son de escaso valor comercial y el aprendizaje de las nociones básicas de electrónica más el diseño y ensamblado de circuitos suele brindar una enorme experiencia que puede ser aplicada a múltiples territorios. El hardware abierto pone a disposición del usuario toda la información referida a fabricación, funcionamiento, etc. lo cual lo vuelve enormemente maleable. Permite el desarrollo de tecnologías más o menos complejas, invirtiendo la lógica de consumo, o sea, empezando por el usuario. Todo esto se puede mezclar en un proyecto. Por ejemplo, usar un microcontrolador open source (arduino, wiring, etc.) asociado a un circuito fabricado por nosotros (DIY) para controlar un hardware privativo hackeado (una cámara reflex digital, un reproductor de mp3, etc.)

El laboratorio de juguete enseña estas herramientas principalmente y también software open source (fritzing, processing, openFrameworks, PD en un futuro próximo) ya que son gratuitos, cuentan con una enorme comunidad que los sostiene y son fácilmente integrables al hardware.

¿recordás en que momento te interesaste por el software o la cultura libre?

Intento, con mayor o menor éxito, sostener una ética en mi modo de actuar y relacionarme con el mundo. El software libre era un paso que se presentaba inevitable. En un momento determinado sentía una fisura muy grande entre mi pensar y mi hacer. Creo profundamente en el desarrollo del conocimiento colectivo, en el libre flujo de las ideas, en el compartir como herramienta potenciadora de la evolución de la consciencia. El sistema operativo que usaba a diario iba en la dirección contraria.
Por suerte, mi hermano más chico, Mariano, programador, usuario de GNU/Linux desde hace varios años, me ayudó en el proceso de desintoxicación y me sostuvo durante el síndrome de abstinencia ;)

No adhiero de manera ortodoxa y radical al movimiento (mi música está en mp3, tengo instalado Java y Flash) pero me siento más integro ahora, que como usuario de Windows crackeado. Y no sólo elijo desde la ética. Mi computadora es una herramienta mucho más eficiente ahora (no se ha colgado NUNCA en dos años). Aunque a veces extraño el Photoshop….

Al movimiento de Cultura Libre me acerqué, como muchos, a través de ese gran núcleo de encuentro y acción que es el Colectivo La Tribu, lugar donde aprendo algo cada vez que voy. Me comuniqué con ellos para ofrecerles participar de la edición de Fábrica de Fallas del año pasado y desde entonces no hemos parado de hacer cosas juntos (incluso una columna en el programa FMP3!)

¿cómo pensás/actuás en el presente, tu relación con la comunidad de software/cultura libre de Argentina? o más general, ¿qué papel imaginás para los artistas en la comunidad FLOSS?

Mi presente es estar dispuesto y presente para participar de todo encuentro que exalte el placer por compartir en libertad. Sin banderas, en contra de nadie. Con los talleres, con los aparatos, la consola, encontrándome con la gente, enseñando lo que sé y aprendiendo. Es prioritario para mí, estar, generar, participar. Es “llevar balance a la fuerza” como dice el Maestro Yoda. Del encuentro en el Foro Social de Porto Alegre surgió un bonito vínculo con el movimiento de Cultura Libre paulista con en que estamos generando cosas nuevas.

Cuando me abrí de las artes visuales tradicionales, lo hice en parte porque veía que era un espacio muerto, vacuo, anacrónico, dominado por las apariencias, el culto a la individualidad, y el deseo de satisfacer tendencias. Sentía que otro paradigma se estaba gestando y nada de lo “nuevo” estaba pasando ahí (haber participado de ARTEBA el año pasado fue una experiencia determinante en este aspecto). En la cultura hacker, en el DIY, en el movimiento FLOSS, existe un enorme grupo de personas que están creando un nuevo territorio de producción de conocimiento y objetos, desde entrecruces más horizontales entre las disciplinas más diversas. Los artistas tienen mucho que dar, especialmente en lo referido a procesos creativos más asociados al azar, el accidente, la libre asociación. Pero renunciando al aura de la “genialidad”, dispuesto a enseñar y a aprender con humildad.

Notas

1- ISEA 2010 http://isea2010ruhr.org/ y texto “Desde el software libre a la crítica a la noción de autor en las prácticas artísticas en Argentina” http://www.nomade.org.ar/sitio/?p=285